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Transitoria Visita

Me siento en frente del comedor
no precisamente para comer,
estoy al frente de una hoja
en blanco que no es precisamente de papel
y dejando a un lado el miedo
a llenarla de palabras
que luego no quisiera leer,
dejo que el impulso de mis dedos
sorprenda más tarde mis pupilas.
Y es así como una palabra
puede cambiar un verso
cuando esperas que el final
siempre sea un beso
pero puede ser simplemente…
unas pupilas.
Las ventanas siguen cerradas
al igual que la puerta.
mi fuerte respiración, la del congelador…
somos un perfecto duo matutino.
Cambiando un lápiz por un teclado
aquí estoy de nuevo
más por necesidad que por obligación,
a pesar del malestar
que me ha hecho estar en casa
por… no sé cuantas horas.
Aquí estoy venciendo sus inevitables síntomas
agradeciendo una transitoria visita.