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Paseo en blanco y negro

Sin papel para escribir busco entre
las hojas del periódico del sábado
algún espacio que me quiera recibir.
Entonces, me encuentro con Mark Twain
su mirada me conquista
y su foto me recibe silenciosamente.
Lo pienso dos veces pero necesito escribir
no quiero, una vez más, guardar en mi memoria
los instantes fotográficos de un domingo en el tren.
Así como me reúso a usar el maloliente baño,
a pesar de que el té verde made in Nederland,
ya hizo su recorrido por mi cuerpo y busca salida.
El escritor está sentado con su barbilla apoyada en la mano
y observa un campo o… tal vez una mujer
a lo mejor no observe nada
y sólo disfrute de su soledad.
Sentada en el sentido contrario al del tren
espero que pasen las dos horas que faltan de camino,
sentado en frente mio él espera que no pase nada.
A nuestro lado una pareja lee el periódico,
los mismos titulares, las mismas páginas, otro idioma.
Uno al lado del otro, se besan de vez en cuando
mientras se toman su colacero
mientras las vacas y los viñedos nos van dejando a un lado
mientras el calambre en mi estómago no se va
y me obliga a ir al indeseable baño.
De regreso solo me espera Mark Twain y su gato.
Sigue pensando,
sigue sentado en la misma silla igual que yo.
Entre lineas blancas y negras,
entre besos, entre páginas de periódico
y paisajes duplicados me encuentro a Hemingway,
más abajo a Tom Sawyer y sus aventuras
pero es domingo y regreso a casa
sigo sentada en sentido contrario al del tren,
sin calambres,
sin besos,
sin aventuras.
Prochain arrête Bern.